viernes, 24 de septiembre de 2010
Debacle
En dos medios de comunicación, un periódico y un noticiero, se han hecho estudios de opinión sobre la postura de ese grupúsculo de encapuchados que ha paralizado las actividades de la USAC. Es alarmante, que en ambos estudios el porcentaje de quienes apoyan a estos individuos sea de alrededor del 40%. De ser verídicos estos datos, denotan un relajamiento y una degradación de la sociedad guatemalteca, más allá de lo que pudiera pensarse. Es que no hay razones válidas para que sujetos que pretenden permitir nuevamente la “talacha” gocen de apoyo. Ni siquiera la incapacidad de las actuales autoridades de la San Carlos o la poca credilidad de instituciones públicas como la Corte de Constitucionalidad, puede justificar tal desatino.
Anarquía II
En Guatemala todo es anarquía.
Si se pretende castigar a los delincuentes, el procurador de los derechos de los criminales pone el grito en el cielo.
Ahora que se ha puesto en funcionamiento el transurbano, todos los charlatanes y sinvergüenzas, que abordan los buses de servicio colectivo, han hecho protestas para que se les permita seguir esquilmando a los incautos.
Cada vez que los izquierdistas hacen protestas en el centro histórico (lo que ocurre muy a menudo), pintarrajean los frentes de las casas, las iglesias y los edificios por donde sus “pacíficas” manifestaciones se movilizan. Piden que se respeten sus derechos, pero no respetan en lo más mínimo los derechos de los propietarios de los inmuebles que sufren los embates de su vulgaridad.
El colmo, es que algunos periódicos, con su repugnante corrección política, se atreven a publicar lo que los líderes de estas turbas de delincuentes maleducados (porque lo que esta gente hace es un delito, aunque nuestras autoridades no hagan nada para impedirlo) afirman para justificar su proceder.
Si se pretende castigar a los delincuentes, el procurador de los derechos de los criminales pone el grito en el cielo.
Ahora que se ha puesto en funcionamiento el transurbano, todos los charlatanes y sinvergüenzas, que abordan los buses de servicio colectivo, han hecho protestas para que se les permita seguir esquilmando a los incautos.
Cada vez que los izquierdistas hacen protestas en el centro histórico (lo que ocurre muy a menudo), pintarrajean los frentes de las casas, las iglesias y los edificios por donde sus “pacíficas” manifestaciones se movilizan. Piden que se respeten sus derechos, pero no respetan en lo más mínimo los derechos de los propietarios de los inmuebles que sufren los embates de su vulgaridad.
El colmo, es que algunos periódicos, con su repugnante corrección política, se atreven a publicar lo que los líderes de estas turbas de delincuentes maleducados (porque lo que esta gente hace es un delito, aunque nuestras autoridades no hagan nada para impedirlo) afirman para justificar su proceder.
Anarquía
Ese grupúsculo de estudiantes haraganes e irresponsables que tienen tomada la USAC, hace y deshace, sin que ninguna autoridad les ponga un freno. No contentos con impedir a miles de estudiantes de dicha universidad el derecho de recibir clases desde hace mes y medio, se dedican también a pintarrajear la propiedad privada en las calles del centro histórico, incluso justo donde la actual administración municipal, hace algo de provecho para endulzar un poco el mal sabor de boca que deja por la prepotencia y el abuso que le es tan característica. El proceder de esos “estudiantes” y de todos los izquierdistas que les apoyan, es un claro ejemplo de lo que la democracia ha significado para Guatemala, ANARQUÍA.
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