viernes, 18 de diciembre de 2009
Cínicos
La postura de la comunidad internacional ante las elecciones hondureñas es cínica. El grado de participación de la ciudadanía fue superior al de los comicios que llevaron al poder al traidor Zelaya. La demagogia de este individuo quedo puesta en evidencia. Aun así, se obstinan en no reconocerlas. Y ante las maniobras de Daniel Ortega para perpetuarse en el poder, callan, no dicen nada. Los flamantes defensores de la democracia (Lula, Raúl Castro, Hugo Chávez, Lugo y otros, no menos comprometidos con la “causa”) se rasgan las vestiduras como Caifas y Anas en el sanedrín.
Guatemala, un país donde la justicia no existe.
A propósito del ex presidente del congreso, Rubén Darío Morales, con orden de captura por el desfalco de alrededor de 16 millones de quetzales de fondos del congreso, quién primeramente fue enviado a un sanatorio privado por ordenes de un “honorable” juez, después pagó una fianza de cuatrocientos mil quetzales y ahora se encuentra tranquilo en su casa o de viaje, disfrutando de un “merecido” descanso en su calidad de diputado; recuerdo el caso del usuario de Twitter que mando mensajes en los que cuestionaba la credibilidad de cierto banco, al que las autoridades aprendieron ipso facto, y se le fijo una fianza de cincuenta mil quetzales. ¿Qué clase de justicia es la que se imparte en Guatemala? Quienes tienen el poder para que estas cosas ya no se repitan y no hacen absolutamente nada para cambiarlas, ¿en qué oscuro lugar han escondido su conciencia? ¿Cómo pueden dormir tranquilos? ¿Cómo pueden disfrutar tan impunemente de automóviles de lujo, seguridad personal, viajes, banquetes, jugosos sueldos, etc., mientras el país se desangra por la anarquía, que su proceder propicia? ¿Cómo es posible, que no sientan vergüenza por esta auténtica tragedia nacional?
Las tradiciones navideñas guatemaltecas
La intromisión abusiva de los gobiernos europeos en los asuntos de los pueblos centroamericanos no se detiene, ni se restringe a las cuestiones meramente políticas. La propuesta de la embajadora de Gran Bretaña de sustituir la tradicional quema del diablo, por una insulsa actividad con el pretexto del reciclaje de papel, demuestra el poco respeto por la idiosincrasia de nuestros países que estos funcionarios tienen. Además, está muy a tono, con el profundo sentimiento anticristiano que emana de la mayoría de gobiernos y organismos europeos. Por supuesto que debe combatirse la quema de llantas y plásticos, elementos completamente ajenos a la tradición guatemalteca. Pero, no hay que reflexionar mucho para darse cuenta de que estas propuestas foráneas están cargadas de hipocresía. No debe olvidarse que son los países industrializados los grandes responsables del calentamiento global, y Gran Bretaña, no es la excepción. Bastaría comparar la cantidad de dióxido de carbono que las industrias y automóviles que circulan por las islas británicas liberan diariamente hacia el ambiente, con la cantidad producida, una vez al año, durante la quema del diablo en Guatemala.
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