Rosenberg, hizo graves señalamientos contra funcionarios públicos en el video que apareció tras su muerte, pero o no tenía pruebas de lo que afirmaba, o la persona a quién dejo esas pruebas nunca tuvo el valor para entregarlas, o lo que dijo era mentira; a ciencia cierta parece que nunca se sabrá.
Castresana también hizo graves señalamientos contra un funcionario público al renunciar a su cargo, pero tampoco entregó pruebas, de lo aseverado. Le contestó al destituido fiscal que le iba a hacer llegar dichas pruebas, pero al momento no hay nada concreto.
Ambos casos provocaron manifestaciones de repudio, pero no hay comparación posible entre los miles de personas que manifestaron tras la muerte de Rodrigo Rosenberg, y los cuatro gatos que se manifestaron pidiendo la destitución del fiscal general tras la renuncia de Castresana, aunque en primera plana del periódico “independiente, honrado y digno” del miércoles 9 de junio, se afirme que crece el clamor público por el relevo en la fiscalía, y se presente una foto que da sustento más que suficiente a lo del número de los gatos.
En el caso Rosenberg, a los acusados no se les abrió ningún proceso, ni siquiera a aquellos que no gozaban del derecho de antejuicio.
En el caso Castresana, las acusaciones han ocasionado la destitución casi inmediata del fiscal general.
Y por si fuera poco, en ambos casos se han hecho señalamientos sobre la vida privada de los dos acusadores.
Sin embargo, lo que dijo Rosenberg fue desechado; lo que ha dicho Castresana parece ser palabra de Dios para las altas esferas del Estado; pero ¿y las pruebas?
Y cabe aquí resaltar que uno de los acusados por Rosenberg, fue quien escogió a Conrado Reyes, de entre una lista de seis aspirantes. ¿Quién le va a pedir cuentas por su responsabilidad al haberlo seleccionado? Además, ¿por qué Castresana o sus porras no protestaron por la inclusión del señor Reyes entre los aspirantes al cargo, cómo, sí lo hicieron contra algunos de los aspirantes a magistrados de la CSJ? Tiempo tuvieron de sobra.
viernes, 11 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Adios a Castresana
Ante la renuncia de Castresana, los izquierdistas (por no decir comunistas) como Rigoberta Menchú, Mariela Morales, Nery Rodenas, y otros tantos; los políticamente correctos como la plana mayor del periódico “independiente, honrado y digno” y algunos masones como Héctor Rosada, lloran y se acongojan. Con abuso y jactancia, lo que es típico en ellos, pretenden representar el sentimiento del pueblo de Guatemala.
Castresana no iba a salvar a Guatemala. Su presencia en el país era consecuencia de la hipocresía institucionalizada que maneja los hilos del mundo desde inoperantes organismos como la ONU o la OEA, y que pretende esclavizar a las naciones bajo la repugnante fachada de la defensa de la democracia.
El periodista Mario David García, en su programa, Hablando claro, señalo que Castresana se graduó de abogado con notas sumamente discretas.
Se habla de grandes avances en el tema justicia por la obra de Castresana, pero es solo una ilusión, un invento conveniente para unos cuantos. La supuesta resolución del caso Rosenberg, creo más dudas que certezas y, curiosamente, el gran favorecido fue el desgobierno de la UNE. El encarcelamiento de Portillo, denunció Mario David García, en el programa ya citado, no es el resultado del trabajo de este mediocre funcionario extranjero sino de otros procesos que se venían ventilando con antelación.
Castresana no iba a salvar a Guatemala. Su presencia en el país era consecuencia de la hipocresía institucionalizada que maneja los hilos del mundo desde inoperantes organismos como la ONU o la OEA, y que pretende esclavizar a las naciones bajo la repugnante fachada de la defensa de la democracia.
El periodista Mario David García, en su programa, Hablando claro, señalo que Castresana se graduó de abogado con notas sumamente discretas.
Se habla de grandes avances en el tema justicia por la obra de Castresana, pero es solo una ilusión, un invento conveniente para unos cuantos. La supuesta resolución del caso Rosenberg, creo más dudas que certezas y, curiosamente, el gran favorecido fue el desgobierno de la UNE. El encarcelamiento de Portillo, denunció Mario David García, en el programa ya citado, no es el resultado del trabajo de este mediocre funcionario extranjero sino de otros procesos que se venían ventilando con antelación.
El ocaso de la sociedad actual
La sociedad guatemalteca (y la civilización occidental, en su conjunto) está en crisis. Con paso lento pero seguro camina hacia el despeñadero. La relajación de las costumbres le pesará factura como lo hizo con otras tantas civilizaciones a lo largo de la historia.
Lo feo ahora es bonito, y ejemplos sobran para demostrarlo:
1. El graffiti, celebrado y catalogado como arte por los políticamente correctos, ¡no podía ser de otra manera!
2. Las obras que se presentan en la bienal de arte Paíz: muchas grotescas, otras repugnantes, algunas obscenas y otras tantas ridículas; pero uniformes en la escasez de virtud técnica.
3. Los “hits románticos” actuales donde la vanalidad y la vulgaridad han sustituido por completo la poesía que exalta la belleza de la mujer, lo sublime del amor entre ésta y el hombre; o incluso, lo amargo del desengaño.
Lo malo ahora es bueno: y aquí también, argumentos sobran para sustentarlo:
1. Desde los periódicos, los noticieros televisivos, y lo que es aún más preocupante, las conversaciones informales, se celebra y fomenta la sodomía, que junto al homicidio, la opresión de los pobres y la retención injusta del jornal del trabajador, es uno de los cuatro pecados que claman al cielo (Gén, 19, 13; Gén, 4,10, Éxodo 22, 21-24 y Santiago 5,4). Véase también escritos de Fray Luis de Granada y Catecismo de la Doctrina Cristiana por el padre José García Mazo).
2. El hombre es el bien supremo, y bajo esta premisa, se condena a la sociedad en su conjunto a ser víctima de los abusos de individuos despojados por completo de cualquier rastro de humanidad, que no dudan en cometer los más terribles crímenes, sabedores de que el Estado, lejos de castigarlos les protege y se convierte en su cómplice.
Lo feo ahora es bonito, y ejemplos sobran para demostrarlo:
1. El graffiti, celebrado y catalogado como arte por los políticamente correctos, ¡no podía ser de otra manera!
2. Las obras que se presentan en la bienal de arte Paíz: muchas grotescas, otras repugnantes, algunas obscenas y otras tantas ridículas; pero uniformes en la escasez de virtud técnica.
3. Los “hits románticos” actuales donde la vanalidad y la vulgaridad han sustituido por completo la poesía que exalta la belleza de la mujer, lo sublime del amor entre ésta y el hombre; o incluso, lo amargo del desengaño.
Lo malo ahora es bueno: y aquí también, argumentos sobran para sustentarlo:
1. Desde los periódicos, los noticieros televisivos, y lo que es aún más preocupante, las conversaciones informales, se celebra y fomenta la sodomía, que junto al homicidio, la opresión de los pobres y la retención injusta del jornal del trabajador, es uno de los cuatro pecados que claman al cielo (Gén, 19, 13; Gén, 4,10, Éxodo 22, 21-24 y Santiago 5,4). Véase también escritos de Fray Luis de Granada y Catecismo de la Doctrina Cristiana por el padre José García Mazo).
2. El hombre es el bien supremo, y bajo esta premisa, se condena a la sociedad en su conjunto a ser víctima de los abusos de individuos despojados por completo de cualquier rastro de humanidad, que no dudan en cometer los más terribles crímenes, sabedores de que el Estado, lejos de castigarlos les protege y se convierte en su cómplice.
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