viernes, 18 de diciembre de 2009

Guatemala, un país donde la justicia no existe.

A propósito del ex presidente del congreso, Rubén Darío Morales, con orden de captura por el desfalco de alrededor de 16 millones de quetzales de fondos del congreso, quién primeramente fue enviado a un sanatorio privado por ordenes de un “honorable” juez, después pagó una fianza de cuatrocientos mil quetzales y ahora se encuentra tranquilo en su casa o de viaje, disfrutando de un “merecido” descanso en su calidad de diputado; recuerdo el caso del usuario de Twitter que mando mensajes en los que cuestionaba la credibilidad de cierto banco, al que las autoridades aprendieron ipso facto, y se le fijo una fianza de cincuenta mil quetzales. ¿Qué clase de justicia es la que se imparte en Guatemala? Quienes tienen el poder para que estas cosas ya no se repitan y no hacen absolutamente nada para cambiarlas, ¿en qué oscuro lugar han escondido su conciencia? ¿Cómo pueden dormir tranquilos? ¿Cómo pueden disfrutar tan impunemente de automóviles de lujo, seguridad personal, viajes, banquetes, jugosos sueldos, etc., mientras el país se desangra por la anarquía, que su proceder propicia? ¿Cómo es posible, que no sientan vergüenza por esta auténtica tragedia nacional?

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