viernes, 27 de agosto de 2010

Estoy indignado

Estoy indignado ante el proceder del Estado de Guatemala (apoyado por la CICIG) que no escatima recursos para castigar la muerte de unos cuantos miserables asesinos, extorsionadores y narcotraficantes; pero nada hace para proteger a miles de ciudadanos honrados de la maldad de estas bestias, que algunos insisten en llamar todavía seres humanos.
Estoy indignado ante las personas que únicamente se preocupan por la vida de todos esos desalmados que secuestran,extorsionan, violan y matan.
Estoy indignado por la actitud de un alto funcionario gubernamental, responsable directo de garantizar la seguridad pública, que si tuviese idea de lo que es la decencia, ya debería de haber renunciado a su puesto, sus prebendas y su jugoso sueldo, pero lejos de ello, se aferra a su cargo. Y no contento con eso, tiene el cinismo de dar declaraciones en contra de la pena de muerte y a favor de la reinserción de todos esos asesinos desalmados. Ni modo, cómo este individuo se moviliza por la ciudad rodeado de individuos fuertemente armados, ultimadamente a él que le importa.
Estoy indignado ante las tacitas amenazas y la intromisión en los asuntos internos del país, por parte de una francesa, a quién lo único que parece interesarle es mantener con vida a estos criminales para que sigan extorsionando, violando y asesinando impunemente. Además, ese supuesto celo por los derechos humanos, es por demás cuestionable, pues el gobierno al que representa ha apoyado las duras nuevas leyes antiemigrantes europeas y la prohibición del velo islámico.

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