¡Oh revolución! Contigo se inicio la corrupción gubernamental.
¡Oh revolución! Que veladamente ofreciste al tío Sam, conejillos de indias para sus repugnantes experimentos.
¡Oh revolución! A ti te debemos esta asfixiante ola de violencia que desangra nuestro país, porque sembraste la perversa semilla de la anarquía.
¡Oh revolución! Hoy te celebran, quienes en nombre del populismo y el socialismo, están destruyendo nuestro país, por su ambición y egoísmo insaciables.
viernes, 15 de octubre de 2010
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