viernes, 17 de diciembre de 2010

Hacer bien a los villanos es echar agua en el mar

“Hacer bien a los villanos es echar agua en el mar”, reza un viejo y sabio refrán. Pero hoy, gracias a la influencia de esa carnicería sangrienta que fue la revolución francesa, son los derechos de los criminales los que prevalecen por sobre los de la gente honrada.
Los embajadores europeos de los autodenominados países “amigos” amenazan y se entrometen en los asuntos internos del país, porque no soportan la idea de que sean condenados a muerte, los violadores de niñas y los satánicos mareros que asesinan, descuartizan y se comen a sus víctimas. Estos hipócritas que en sus países discriminan a los gitanos y a los inmigrantes, aquí, con aires de superioridad, vienen a imponer sus aberrantes dictámenes a los políticos serviles y corruptos que nos gobiernan.

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