sábado, 19 de septiembre de 2009

El títere

La reciente expulsión del embajador de Honduras en la ONU es vergonzosa. Se ven claras la parcialidad y el servilismo de la ONU ante los intereses del comunismo internacional. El principal instigador de lo acontecido fue el embajador de México (que mala fe de los mexicanos –por lo menos de aquellos que detentan el poder político- hacia Honduras, no les bastó su dudoso triunfo de la semana pasada en el estadio Azteca, que me hace recordar el dicho que dice: “cuando México no gana, arrebata” ). Y por si esto fuera poco, es a iniciativa de México que los países de América Latina y el Caribe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU han propuesto un mecanismo de control de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Honduras.
La actuación del gobierno mexicano es torpe e insensata. Cómo es posible que defiendan a capa y espada a Zelaya, quién después de ser recibido con honores de estado por el presidente mexicano, cuestionó la legitimidad de su gobierno, para endulzar los oídos de López Obrador (otra de las piezas del chavismo latinoamericano). Sus desafortunadas declaraciones, le valieron a Zelaya que fuera invitado a abandonar México. Aquí no cabe otra conclusión, un poder maligno, que mueve los hilos de buena parte de la política internacional, hace que gobiernos como el mexicano asuman posiciones indignas, sumisas y ridículas.

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