Ante la renuncia de Castresana, los izquierdistas (por no decir comunistas) como Rigoberta Menchú, Mariela Morales, Nery Rodenas, y otros tantos; los políticamente correctos como la plana mayor del periódico “independiente, honrado y digno” y algunos masones como Héctor Rosada, lloran y se acongojan. Con abuso y jactancia, lo que es típico en ellos, pretenden representar el sentimiento del pueblo de Guatemala.
Castresana no iba a salvar a Guatemala. Su presencia en el país era consecuencia de la hipocresía institucionalizada que maneja los hilos del mundo desde inoperantes organismos como la ONU o la OEA, y que pretende esclavizar a las naciones bajo la repugnante fachada de la defensa de la democracia.
El periodista Mario David García, en su programa, Hablando claro, señalo que Castresana se graduó de abogado con notas sumamente discretas.
Se habla de grandes avances en el tema justicia por la obra de Castresana, pero es solo una ilusión, un invento conveniente para unos cuantos. La supuesta resolución del caso Rosenberg, creo más dudas que certezas y, curiosamente, el gran favorecido fue el desgobierno de la UNE. El encarcelamiento de Portillo, denunció Mario David García, en el programa ya citado, no es el resultado del trabajo de este mediocre funcionario extranjero sino de otros procesos que se venían ventilando con antelación.
miércoles, 9 de junio de 2010
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