Lo que está sucediendo en Guatemala, ya lo predecía hace miles de años Platón en sus Diálogos, La República o de lo Justo, Libro Octavo: “¿No es ese amor a la libertad llevado al exceso…, acompañado de extremada indiferencia para todo lo demás, lo que acaba por perder a ese gobierno (la democracia) y por hacer necesaria la tiranía?” “Los padres se acostumbran a tratar a sus hijos como iguales suyos, a temerles, incluso; los hijos, a igualarse con sus padres, a no tenerles respeto ni temor, porque de no ser así su libertad padecería”. “Los maestros, en ese Estado (democrático), temen y miman a sus discípulos; éstos, por su parte, se burlan de sus maestros”. “¿Ves el daño que de todo eso resulta? ¿Ves hasta qué punto se tornan los ciudadanos recelosos, hasta el punto de alzarse, de sublevarse a la menor apariencia de imposición? Acaban, como sabes, por no hacer caso alguno de leyes escritas ni no escritas”.
También Polibio, historiador griego (210 – 127 a. de J. C.): “… una democracia, que se corrompe cuando los jefes del pueblo imponen la soberanía de la parte más baja, oclocracia anárquica. El restablecimiento del orden no se logra sino mediante la entrega del poder a un solo hombre capaz de amparar a los fuertes y a los débiles”. Tomado de Suárez,L.(1968): Universidad de Navararra).
viernes, 8 de julio de 2011
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