viernes, 8 de julio de 2011

La legalización de las drogas

La legalización de las drogas

Hace unas semanas dos candidatos expresaron su postura a favor de la legalización de las drogas. Esto suena a algo así como “sino puedes contra el mal únetele”. Desde un punto de vista ético y cristiano es una postura totalmente inadmisible. Que el señor Suger sea uno de los ponentes no me extraña, ya que es una posición defendida por los liberales más recalcitrantes (y aquí conviene recordar que en una oportunidad el señor Suger comento que su partido no tenía ideología, vaya falsedad). Sin embargo, en el caso del señor Caballeros, “el hombre que tuvo el sueño de tener una iglesia y ahora tiene noventa”, el asunto es aun más reprochable. Que clase de cristianismo pretende practicar con esa clase de propuestas.
Aparte de lo moralmente inaceptable de estas posturas, las mismas carecen de lógica porque si los Estados Unidos no están considerando legalizar el consumo de drogas, no tiene sentido hacerlo en Guatemala.
La postura correcta sería exigirle a los Estados Unidos que combata la distribución de drogas dentro de su territorio de una manera frontal, como lo que México está haciendo contra el trasiego en su territorio, pero sin todos los errores que dicho país está cometiendo. A este respecto surgen muchas preguntas, porque la función de los carteles es trasladar la droga a Estados Unidos, pero ¿quién se encarga de distribuirla de costa a costa y de frontera a frontera?, ¿por qué nunca se habla de un combate interno de estas redes de distribución?, ¿cómo es posible que un país que presume de tener la tecnología de guerra más avanzada del mundo no pueda combatir a las mafias que operan desde dentro? En esto, como dice el dicho, hay gato encerrado.

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