El sistema de justicia en Guatemala está corrompido de raíz. Las leyes, con el pretexto de garantizar un justo proceso, amparan a criminales y malhechores de toda naturaleza (asesinos, violadores, ladrones, estafadores, tramposos, morosos, etc). En este país no se castiga a nadie (solamente al ciudadano común que es víctima indefensa de todos estos inmorales). Los de “cuello blanco”, con los frutos de su inequidad retuercen las leyes en su propio beneficio; y los pobres, tienen en los subterfugios populistas y politiqueros de las normas y preceptos judiciales, las armas suficientes para escapar del justo castigo. Y son los poderes legislativo y judicial corresponsables de esta caricatura que es el sistema legal nacional.
Lo acontecido respecto de la elección de magistrados para la corte suprema de justicia era algo fácilmente predecible, ¿que podía esperarse de una elección efectuada por el “soberano” congreso?
sábado, 10 de octubre de 2009
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